Para que la Junta de Andalucía tuviera conocimiento de la situación, Greenpeace ha llevado a la zona al europarlamentario español David Hammerstein, encargado de tramitar las denuncias de los ciudadanos por el incumplimiento de la normativa comunitaria. Desde entonces, no ha dejado de presionar a las administraciones para que tomen medidas sobre las balsas, a las que exigen "que restauren la catástrofe medioambiental producida por las 120 millones de toneladas de fosfoyesos vertidos por las empresas Fertiberia y Foret en las marismas del Tinto".
Sin embargo, y según denuncia Greenpeace, "a día de hoy las Consejerías de Salud y Medio Ambiente todavía no han tomado ninguna medida" para solucionar el problema.
Los onubenses soportan desde hace años altos niveles de contaminación procedente de la actividad industrial afincada en la ciudad de Huelva. La salud de los vecinos así como el paraje natural de las marismas del río Tinto y Odiel son los principales afectados.
Según el informe del CRIIDAD, sólo con permanecer nueve minutos al día durante un año en la zona de las marismas, desde Palos de la Frontera a Huelva, el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer se dispara, lo que explica que Huelva registre la mayor tasa de mortalidad por cáncer de toda España.

No hay comentarios:
Publicar un comentario